Las nuevas formas de gestión de variedades protegidas


Las nuevas formas de gestión de variedades protegidas

Una de las tendencias que está teniendo mayor éxito en la gestión de las variedades hoy en día es la creación de clubes de productores, que se encargan de controlar la multiplicación sin autorización y ejercitar acciones legales.

Uno de los procedimientos más extendidos para la gestión de las variedades protegidas son las herramientas informáticas que permiten el seguimiento en tiempo real de la trazabilidad del producto

Guillermo Soler
Gerente de Orri Running Committee (ORC), Asociación de Productores de Mandarino Orri

Existe en el mercado actual una fuerte competencia y el sector hortofrutícola no es ajeno a ello. Este nivel de competencia tiene un factor limitante que son los costos de producción, los cuales presentan grandes desigualdades entre los países más y menos desarrollados. Para salvar este elevado nivel de competencia, las empresas deben impulsar la búsqueda de novedades que mejoren su competitividad, lo que se consigue mediante programas de I+D enfocados a obtener nuevas variedades de mejor calidad.

Esto supone un gran esfuerzo en medios y recursos, que no siempre se ven recompensados por la obtención de un producto de calidad mejorada, siendo solo, en algunas ocasiones cuando todo este esfuerzo se traduce en la obtención de una nueva variedad adaptada a las exigencias del consumidor. Sin embargo, todo este esfuerzo no serviría de nada si no existiera un sistema de protección de los derechos de propiedad industrial para las obtenciones vegetales, que es el marco legislativo que protege los derechos de los obtentores de esas nuevas variedades y que les garantiza un retorno justo. La figura del obtentor es de suma importancia. La Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV), en 1991 la definió y estableció la concesión del derecho de obtentor.

Este derecho se sustenta en que una variedad para poderse proteger necesita ser nueva, homogénea, estable y distinta en relación al resto de variedades ya existentes de su especie. Un aspecto clave a tener en cuenta de los derechos de obtención vegetal es que establecen la necesidad de lograr la autorización del obtentor para la multiplicación y/o explotación del material vegetal. En este sentido, cualquier violación del derecho de obtentor puede traer consigo la aplicación de acciones como la cesación de la actividad, la destrucción del material o una indemnización acumulada por la infracción y su persistencia una vez concedido el título. A lo que se podría añadir, para plantaciones que han tenido varias cosechas, una indemnización por daños y perjuicios.

Además, los infractores podrían también incurrir en una responsabilidad penal, siempre por infracciones cometidas una vez concedido el título de obtentor y no en el periodo de protección provisional, cuando se produzca o reproduzca, acondicione con vistas a la producción o reproducción, ofrezca en venta, venda, comercialice o posea para cualquiera de los fines ya mencionados, material vegetal de reproducción o multiplicación de la variedad vegetal protegida.

Estos controles permiten desarrollar mecanismos para garantizar la rentabilidad de los productores, ya que, a través de la limitación de la multiplicación del material vegetal se puede reducir la oferta del producto de la cosecha, de manera que éste no supere a la demanda, al tiempo que les protege de una competencia desleal por parte de aquellos productores que infringiendo la ley acceden al material vegetal protegido sin la correspondiente recompensa justa al obtentor. Sin embargo, la realidad es que a pesar de que existen mecanismos legislativos para proteger los derechos de los obtentores, su ejecución es complicada, debido principalmente a que la multiplicación de las variedades de frutales es muy sencilla, ya que se realiza mediante un simple injerto de una yema o una rama en otro árbol, y que tradicionalmente se han venido utilizando variedades libres que no necesitaban de ninguna autorización, por lo que, existe una tendencia a seguir realizando estas mismas actuaciones con las variedades protegidas. Esto hace que los mecanismos de regulación legislativa no sean suficientes para controlar las variedades protegidas y que sea necesario implementar sistemas de control y defensa encaminados a reforzar la aplicación de dichos mecanismos.

En este sentido, una de las tendencias que está teniendo mayor éxito en la gestión de las variedades hoy en día es la creación de clubes de productores, los cuales se encargan de controlar la multiplicación sin autorización, así como de ejercer acciones legales contra los posibles infractores de la ley de obtenciones vegetales. Dentro de las medidas de control es importante destacar la relevancia que están tomando aquellas encaminadas al control de aduanas para impedir la importación ilegal procedente de países terceros, de las variedades protegidas a nivel europeo. Es decir, producciones procedentes de países donde la variedad no ha sido protegida y, por tanto, su multiplicación y explotación no ha sido autorizada por el obtentor.

La incorporación de las nuevas tecnologías a los sistemas de control de las variedades protegidas, están permitiendo que éstos sean cada vez más eficaces. Uno de los procedimientos más extendidos en la actualidad para la gestión de las variedades protegidas, es el desarrollo de herramientas informáticas que, unidas a la creación de sistemas de identificación específicos, permiten llevar a cabo un seguimiento en tiempo real de la trazabilidad del producto e identificar, así, su origen legal. Además, en algunos casos el control sobre la producción ilegal se apoya en el desarrollo de novedosos sistemas informáticos, como es el caso de la variedad Orri que es la primera variedad de cítricos que utiliza una aplicación móvil para identificar, en campo, explotaciones no autorizadas.

Normalmente, estas nuevas variedades también disponen de innovadores sistemas de identificación genética mediante marcadores moleculares, los cuales identifican de manera inequívoca el material vegetal de la variedad protegida mediante un sencillo análisis, diferenciándola así de cualquier otra variedad. Estas herramientas genéticas están siendo de gran utilidad en el transcurso de las acciones legales para identificar con total exactitud si una explotación no autorizada está utilizando material vegetal de una variedad protegida.

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